Descripción: Los registros arqueológicos develan que en sus primeros tiempos la región de Xinjiang pudo haber sido pisada por gente completamente distinta a los hijos de Gran Imperio. Ocultos bajo un manto de reserva, los 113 cadáveres de la zona de Xinjiang fueron estudiados por numerosos expertos, en pos de encontrar respuesta al origen del grupo de gente blanca y cabellos rubios, en un sitio en el que muchos años más tarde sería parte de la históricamente célebre ruta de la seda.
Los cuerpos de Takla Makán, conservados en perfecto estado debido al nivel de salinidad de los suelos, exhiben ropas de lana teñida en colores, botas, artículos de piel y sacos con granos de diversas especies, estos últimos depositados ex profeso, para que los difuntos pudieran continuar como agricultores aun después de su muerte. Sus rostros presentan los típicos rasgos europeos: nariz angulosa, ojos hundidos, cabellos claros, y piel blanca; los cabellos generalmente se encuentran recogidos o trenzados con tiras de tela.
Los especialistas opinan que los caucásicos de Takla Makán podrían haber prosperado en una zona hoy tan inhóspita gracias a que, en esos tiempos, el deshielo de los glaciares Kunlun y otras zonas de la cordillera era muchas veces mayor, lo que permitía el desarrollo de la agricultura y el crecimiento de árboles frutales. "Aunque era árido, el medio ambiente era mucho más favorable, había más cursos de agua, más árboles y se podía sostener cierta agricultura y ganadería en lugares hoy absolutamente desérticos e inhabitables" según narra el arqueólogo chino Wang Binghua. "Aunque las condiciones de vida eran duras, eran mucho mejores que las actuales". Del mismo modo, la decadencia probablemente también estuvo ligada a la merma de las corriente (menos)