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Escape de la Muerte El mundo ha sido asolado por una extraña enfermedad, mortal para los vivos y que transforma a los muertos en zombies. Esta enfermedad es altamente contagiosa , basta una mordida para morir en poco tiempo y despues convertirse en sombi. Los Zombies son extremadamente fuertes pero ciegos, ademas son atraidos por el sonido. En Japón, varios estudiantes de la escuela Fujimi y la enfermera escolar se unen para sobrevivir al apocalipsis. La historia sigue a su lider Takashi Komuro, uno de los estudiantes que sobrevivió al brote inicial.
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Primavera de la Muerte El mundo ha sido asolado por una extraña enfermedad, mortal para los vivos y que transforma a los muertos en zombies. Esta enfermedad es altamente contagiosa , basta una mordida para morir en poco tiempo y despues convertirse en sombi. Los Zombies son extremadamente fuertes pero ciegos, ademas son atraidos por el sonido. En Japón, varios estudiantes de la escuela Fujimi y la enfermera escolar se unen para sobrevivir al apocalipsis. La historia sigue a su lider Takashi Komuro, uno de los estudiantes que sobrevivió al brote inicial.
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Ultima entrevista a Víctor Raúl Haya de la Torre, celebrada en VILLA MERCEDES por el conductor del programa Contacto Directo del Canal 4 TV, Alfredo Barrenechea en mayo de 1978.
BARRENECHEA: Usted dijo en su discurso en la Plaza San Martín (Lima, 6 de enero de 1978 N.R.) que estaba más cerca de la muerte que de la vida; pero ¿qué sintió usted cuando en 1932 estuvo al borde de la muerte por fusilamiento? ¿Cómo fue su experiencia en ese momento?
VICTOR RAUL: Bueno, ese es otro tipo de experiencia porque uno está al borde de la muerte incidentalmente. No es nada que generalmente sea una cosa fatal, no es como por ejemplo cuando uno tiene 83 años y sabe que está más cerca de la muerte que de la vida. Con todo en ambas situaciones hay condiciones diferentes que se refieren al momento en que se vive y a la actitud en que uno está para enfrentarse a la vida.
BARNECHEA: ¿Cuál es la actitud de una persona de 83 años para enfrentarse a la vida política?
VICTOR RAUL: Bueno, si se siente bien, si se siente fuerte, si se siente vigoroso, es la actitud de un joven. Hay muchos jóvenes viejos. En mi caso yo me siento joven todavía. Sobre todo joven de mente, joven de los cinco sentidos, que es algo muy importante.
BARRENECHEA: Víctor Raúl, usted ha dicho hace algunos años que considera que el Partido Aprista no debe hacer más alianzas; eso lo declaró usted en la revista Caretas hace algunos años- ¿Usted cree que las alianzas del Partido a partir de 1956 le hicieron daño al Apra?
VICTOR RAUL: No, porque las alianzas en ese momento son alianzas de formación y en esto todos los grandes revolucionarios y los grandes expertos en problemas de relaciones, han dicho que es una necedad no pensar en alianzas. No hay partido en el mundo que no haya celebrado alianzas. Además nosotros no
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Los Funerales de HAYA
Tres décadas después, y en un momento difícil para el aprismo,
la memoria de los funerales del fundador del PAP
aún conmueve a tirios y troyanos.
Más allá de fronteras partidarias o generacionales, la muerte de Haya de la Torre, ocurrida en agosto de 1979, provocó una conmoción nacional y continental nunca antes vista y nunca después repetida. Hizo, además, que el Perú presenciara lo que, con toda seguridad, fue el funeral más grande de nuestra vida republicana. Gracias al testimonio de viejos y nuevos militantes del APRA, esos momentos históricos reviven y afloran algunas revelaciones, entonces escondidas en medio del dolor.
La multitud, el dolor, la joven dirigencia. Los primeros días de agosto de 1979 marcaron el paso de Haya a la inmortalidad, con lágrimas en los ojos y preguntas para el futuro que, en efecto, fue diferente. Alan García entonces era tan sólo Secretario de Organización del PAP.
CUENTAN que el día anterior, en algún momento, Haya de la Torre apretó tres veces la mano de Jorge Idiáquez, su secretario personal, pero no pudo decir nada, pues el hondo estado de coma en el que estaba le había quitado por completo la magia de la palabra. Para entonces, en Villa Mercedes -su hogar-, y acaso en todo el país, sólo se esperaba el último desenlace.
El jueves 2 de agosto de 1979 por la noche, los médicos Santiago Carranza y Luis Pinillos Ganoza, así como algunos dirigentes del APRA, miraban con desesperanza el aparato que medía los signos vitales del "Compañero Jefe". Finalmente, a las 10 y 47, Haya lanzó su último hálito de lucha. Armando Villanueva, dolido pero con fuerza, salió a la puerta de la casa e informó a los periodistas: "¡Ha muerto Haya de la Torre! ¡
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